Indeleble…

 

 

 

El hecho de haber terminado la conversación telefónica no significaba que ella aún no escuchara su voz, que aún no sintiera su respirar, más aún  su presencia…
“A pesar de tu ausencia, siento tu presencia”…
Lo sentía tan cerca que creía escuchar el latido de su corazón.

Se quedó ahí sentada con los pies cruzados en forma de mariposa encima de la cama, observando el aparato telefónico, evocando recuerdos  que llegaban como flashbacks

“Momentos indelebles”, como le había dicho él en alguna ocasión; “que quedan marcados en la piel y en el alma, agregó ella en voz alta.

 Se recostó en la cama y le puso alas a sus pensamientos, los cuales no dudaron en viajar a través del tiempo y dibujar una sonrisa de picardía en su rostro…..